martes, 5 de junio de 2012

Despellejarme.

Hoy me siento de nuevo aquí.
Y si me preguntaras el porqué no sabría responderte.

Recuerdo cuando comencé a escribir, tenía ocho añitos y en mi pequeño diario relataba mi día a día.
Cierto es que escribía tanto en días felices como en días amargo pero, con el paso del tiempo, comencé a sumergirme en la escritura para despellejar mi corazón en momentos en los cuales algo dolía.
Hoy tengo un nudo en el estómago  y no hay motivos o, quizás, no tan coherentes para tenerlo, pero ahí está. Y creo que por ello acudí aquí, a éste, "mi pequeño diario".

Permitidme despellejarme:

-Loca ¿dónde andabas?
- Nunca me fui.
- Ya me imaginé, de nuevo aquí, envolviendo mi día de ideas absurdas,
de miedo,  de esa agonía que no duele tanto pero que, tan sólo punzando, recuerdas como en su máximo esplendor: ahoga.
Y no hay razones para ello, pero hoy lloro: de alegría y lástima, de miedo y fuerza.
- Mañana ya no estarás.
- Nunca me fui.



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